Salidade temprano caliento los techos. doy luz a las sombras y al gallo sus ecOS. Los ninos me ponen en lupas y espejos, y juegan conmigo con fuego y reflejos. De pronto una nube que viene de lejos me esconde de todos y se hace el silencio. No importa, amiguitos, es solo el intento, de hacerles guiñadas desde el alto cielo